Diseñamos una experiencia 360 donde la potencia y el ADN del "pony car" fueron los protagonistas. Creamos un evento de alto impacto visual y sensorial, centrando el clímax en una develación disruptiva que combinó técnica, arte escénico y una narrativa federal.
Logramos que la audiencia no solo viera un auto, sino que sintiera la fuerza de un ícono que volvía a casa.
El proyecto incluyó la idea creativa, diseño de experiencia, producción integral del evento, realización audiovisual, y desarrollo y producción técnica del escenario y dirección de puesta en escena de develación.